Antes de hablar de valores es importante puntualizar los conceptos de moral y ética dado que la relación entre axiología, ética y moral es muy estrecha.
Tanto la moral como la ética son disciplinas normativas que buscan el bien personal y colectivo, y los principios y los valores son los objetivos de las mismas. La ética es una disciplina normativa que tiene su soporte en la razón, y depende de la filosofía, su noción fundamental es el bien y la bondad como fin y cualidad del ser humano. La moral se concibe como la ciencia que enseña las reglas que se deben seguir para practicar el bien y evitar el mal, propuestos por una determinada doctrina, así como un conjunto de facultades del espíritu; su práctica será entonces, vivirlos valores desde la concepción más sublime del ser humano.
Se habla del relativismo de los valores, por lo cual éste vale en si, de acuerdo con el aprecio que el sujeto tenga de la cosa valorada. El relativismo histórico plantea que cada época, cada país, nación o pueblo, tiene configurados sus valores, los cuales vienen determinados unos por las costumbres, otros por las leyes o la norma. Según sostiene María Guadalupe Ramos en su Programa para Educar en Valores (2002), sin embargo hay una escala de valores, la cual tiene carácter universal y que nunca se podrá confundir con las valoraciones personales.
La conciencia ética va más allá de las solas palabras. Como bien afirma Adela Cortina la ética es universal. Para ella prescindir de la bondad de la intención y desplazar el interés ético hacia lo que hace correcta una norma, sitúa a la ética y la moral en un lugar precario, el de la pura exterioridad.
Si bien el contexto influye en la conciencia ética de los individuos, la interrelación personal y social también es de gran importancia en la construcción de esta escala de valores, por ello se debe de tomar en cuenta la influencia educativa que ejerce en el alumno la práctica de valores sociales. Diversos teóricos señalan que los aprendizajes ocurren primero en un plano inter-psicológico (mediado por la influencia de los otros), y en segundo plano a nivel intra-psicológico, una vez que los aprendizajes han sido interiorizados.
Si las instituciones educativas no asumen la responsabilidad de promover diariamente el ejercicio de hábitos democráticos, de tolerancia, de solidaridad y valores morales y éticos, no será posible responder a los problemas que, tanto locales como globales, tiene planteados hoy la humanidad.
Una educación verdaderamente integral, coherente, inclusiva y cooperativa, toma en cuenta todas las dimensiones de la persona: Su aspecto físico, intelectual, afectivo, cognitivo, lenguaje, motricidad y moral o ética.
El Educador y escritor de diversos textos educativos Antonio Pérez Esclarin, analizando la crisis educativa existente en las últimas décadas, la relaciona con una relación ética donde la falla está en sus raíces, pues según él, se han enaltecido los antivalores de ostentación, lujo, egoísmo e irresponsabilidad y la educación ha resultado inoperante en su dimensión de formar personas. Este autor afirma que el Sistema escolar ha descuidado le práctica de una educación en auténticos valores.
Para educar integralmente, hay que considerar que los valores tienen significados en las historias vitales de los individuos. Pero una educación así va a depender en gran parte de la coherencia de vida de quien la imparte y de su disposición a querer formar verdaderamente a los que de él dependen y conocerlos.
Amiga Nelly: ¡Que gusto haber leído el tema expuesto en tu blog, fechado el 2 de mayo! Lo recomendaré a mis contactos. Sigue escribiendo temas como ese. Lo haces muy bien, agradable y sencillo.
Amiga: HILDA
hola, que hermoso mensaje, doy gracias a Dios que hay personas como tù, que trasmite tus conocimientos a los demàs. ojala este mensaje llegarà a todas las escuelas para mejorar en los valoes y la ètica es interesante el tema.tefelicito.